«Me aseguraban quitar el dolor, pero no volver a caminar»

«Me aseguraban quitar el dolor, pero no volver a caminar»

Por Carmen Uribe

«Me diagnosticaron dos hernias discales, las cuales me ocasionaban dolores excesivamente fuertes. Para ir a comprar, trabajar o salir, mis hijos siempre tenían que cargarme.

Visité médicos, hospitales, pagaba consultas, me hice estudios. Tenían que operar y ponerme una prótesis de 30 centímetros. El dolor se quitaría, pero nada aseguraba que volvería a caminar.

A consecuencia de todo esto, tuve pérdidas económicas, al grado de pedir prestado», contó Blanca Ávila.

«Me sentía mal al ver a mi mamá así. Estaba deprimido, me la pasaba en la cama. Solo salía los fines de semana para beber y “sentirme bien”. Y, en las noches, sentía que me acariciaban y que algo tenía relaciones conmigo, dejaba la tele o la luz prendida para aminorar el miedo», agregó José Melgoza, hijo de Blanca.

«Pensé que morir sería fácil. Estaba enojada con Dios, pero en una de las noches de insomnio, vi el programa del Centro de Ayuda.

Al salir de la primera reunión que participé, usé la fe y pude caminar y bajar las escaleras.

Por mi fe, cancelé mi operación porque estaba sanada. Llevo 10 años con la salud perfecta y la economía restaurada. Mi hijo entregó su vida a Dios cuando me vio caminar. Ahora, él está bien y no tiene vicios ni tormentos espirituales», finalizó Blanca.

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